El fracaso más grande, es no haberlo intentado.

Vivimos en una cultura exitista. El fracaso no está permitido. Decir que nos fue mal, que fracasamos, no tener un buen auto, una linda casa, etc  nos da vergüenza.  Por el contrario tener un buen auto, vivir en una linda casa, en un lindo barrio y tomarse unas vacaciones en el Caribe, “estar bien” económicamente, son sinónimos de éxito.

La cultura exitista y el miedo al fracaso tienen un lado negativo muy grande: se arriesga menos.

Los fracasos no están permitidos. Puesto que el fallar no esta permitido, arriesgarse es mucho mas difícil. Y puesto que la gente arriesga menos, también hay menos éxitos.  Desafortunadamente, esto produce una cultura de mediocridad o de éxitos moderados. Nada que vaya a cambiar el mundo, nada que modifique el comportamiento de billones de personas.

Esta cultura contribuye a que hayan pocos emprendedores de alcance global en Argentina.

La gente no arriesga, prefiere trabajar en una buena empresa. La gente tiene vergüenza de fallar. No lo cuenta. No lo dice. El fracaso no está permitido; si te arriesgás y te va mal, lo primero que tu viejo te va a decir es “sos un boludo”. Ni hablar desde el punto de vista legal y económico, en el banco ni te abren las puertas.

Sin embargo, la mayoría de los emprendedores realmente exitosos que conozco, metieron la pata a lo grande con sus  empresas pasadas. Tuvieron un fracaso total y completo.

Del fracaso se aprenden las lecciones mas importantes.  Como dice Steve Blank, en Silicon Valley, un emprendedor con muchos fracasos, es un emprendedor con experiencia.

En una conferencia, uno de los asistentes preguntó a Steve Blank, cual era la diferencia entre los emprendedores europeos y los emprendedores de Silicon Valley. Blank respondió: es que tienen los huevos mas grandes. Y después dijo que era chiste. Pero no es tan chiste.

No hay que tener miedo de fallar. Hay que tener huevo, dar el 100%, arriesgarse. Es probable que metas la pata a lo grande. Pero lo importante es que sigas intentando. Y si fallas, te vas a levantar de nuevo. Eso si  el fallo tiene que ser total y hay que saber aprender del fallo para no volver a cometer los mismos errores.

Por otra parte, hay que rodearse de personas que no tengan este miedo al fracaso; la cultura nos afecta. Cuando las cosas van mal, es muy importante tener alguien que te dice “seguí intentándolo” en vez de “conseguite un trabajo de verdad”.

Ojalá hubiera fallado más y más temprano. Hubiera aprendido más y mas rápido. Pero para poder fallar mas temprano, tendría que haber intentado más cosas más temprano.

Lecciones aprendidas:

 El fracaso más grande al fin y al cabo, es no haberlo intentado.

Vivimos en una cultura exitista, hay que ser consciente de eso y no dejar que eso no nos permita arriesgar en grande  (aunque eso signifique “empezar de 0 y sin nada” o renunciar al estilo de vida que tenemos actualmente).

Cuáles fueron tus fracasos mas grandes y cuáles fueron tus aprendizajes? Qué es lo que te bloque ahora para “arriesgar” e ir por algo más grande? Cuán importante ha sido el fracaso para conseguir las cosas que conseguiste ahora?

UPDATE 21/01/2012: Video: http://t.co/24Bf4u6v. Jeff Bezzos, fundador de Amazon.com, contando como hizo para tomar la decisión de dejar su trabajo y empezar Amazon. En el video, Jeff explica como decidió minimizar el numero de “arrepentimientos” que tendría en el largo plazo; de esta forma, la decisión fue increíblemente fácil: el mayor arrepentimiento que tendría si no tomaba esta decisión, sería el de no haber empezado Amazon.com.

2 comentarios en “El fracaso más grande, es no haberlo intentado.

  1. Un tema que no deja de rondar si estas emprendiendo ya sea liderando, como socio o participando de un proyecto.

    Los aspectos culturales nos tocan a todos. A quien acompaña con dinero y conocimientos, a quien se arriesga por el todo y lo lidera y quienes apuestan a trabajar en una startup en lugar de una empresa constituída y procesos establecidos.

    Yo aportaría a esta temática el hecho de que en el proceso de creación existen varios fracasos menores que no necesariamente destruyen al proyecto. No se como llamarlos, tal vez alguien ya les puso nombre pero lo cierto es que gran parte de la habilidad de emprender esta en aprender de estos fracasos para avanzar más rápido.

    Y aquí, al problema cultural, yo le sumaría que no contamos con herramientas y conceptos de gestión que nos ayuden a manejar esos mini fracasos. Muchas veces ni los vemos, otras no somos capaces de pivotar en tiempo y forma.

    Las universidades, nuestras familias y los equipos de trabajo nos debemos más de un café para pensar como resolver este paradigma. Porque ese fracaso que bien podría hacerte comprender el valor real de tu proyecto, podría también destruirlo.

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